Hola,

«Yog-Sothoth conoce la puerta. Yog-Sothoth es la puerta. Yog-Sothoth es la llave y el guardián de la puerta. Pasado, presente y futuro son solo uno en Yog-Sothoth. Sabe por dónde entraron los Antiguos antaño y por dónde entrarán de nuevo. Sabe qué campos de la tierra Han pisado y qué campos pisan todavía, y también sabe por qué nadie puede verlos mientras pisan»

Howard Phillips Lovecraft escribió en 1.928 uno de sus (para mí) mejores relatos de terror: un relato que me recomendó hace mucho tiempo aguilar, especialmente tras la magnífica reseña que escribió, llamado El horror de Dunwich (The Dunwich Horror), que tiene lugar en la ciudad imaginaria de Dunwich, Massachusetts. En dicha ciudad viven varias familias que se han mantenido allí generación tras generación, a pesar de la decadencia económica, moral e incluso física de la tierra y sus habitantes. La familia Whateley es una de las más antiguas, y con miembros sumamente extravagantes. Uno de los ancianos Whateley, conocido simplemente como el Viejo Whateley, posee unas costumbres francamente desagradables, una extraña colección de libros antiguos, y una gran cantidad de monedas de oro fechadas hace mucho. Además, tiene una hija albina y deforme llamada Lavinia y una casa de madera semiderruida, pero bastante grande. Padre e hija son conocidos en la zona por su manía de acudir a ciertos lugares de la zona, como por ejemplo la cima de Sentinel Hill, a practicar determinados rituales arcaicos.

El caso es que, una noche, se oyen ciertos ruidos en uno de esos lugares de ritual, y caen varios rayos. Además, Lavinia queda embarazada de alguien desconocido pero que, según el Viejo Whateley, es muy poderoso; además, y a pesar de la época y de ser soltera, la mujer no oculta su embarazo, e incluso presume de él. Y justo nueve meses después de los extraños sucesos oídos por todos, ésta da a luz a un niño extraño, al que da el nombre de Wilbur. Un niño sumamente precoz en inteligencia (con sólo once meses de vida ya hablaba como un adulto) y en desarrollo físico, pues antes de cumplir los 10 años ya había alcanzado el desarrollo físico de un hombre adulto de gran envergadura, y no parecía que fuera a dejar de crecer. Pero es un niño extraño, con abundante pelo hirsuto, rasgos faciales que recuerdan a los de una cabra, y una mirada inhumana. Además, hay una frase que el Viejo Whateley ha dicho a todos los que se han molestado en escucharle: ¡Algún día, todos vosotros oiréis al hijo de Lavinny pronunciando el nombre de su padre en la cima de Sentinel Hill! Al principio no pareció una frase muy amenazadora, pero cuando los habitantes empezaron a oír subir al niño a la colina y gritar a pleno pulmón el extraño nombre Yog-Sothoth, se les empezó a poner cara de trucha el pelo de punta. Y no es para menos, aunque ellos no sepan de quién habla el muchachuelo.

Abuelo, madre e hijo se afanan en una determinada tarea que los aldeanos no conocen, ni tampoco (por desgracia) les interesa. Lo que sí saben es que los Whateley tienen algo realmente grande en su casa, porque están constantemente haciendo obras para remodelar la vivienda y albergar algo en su interior. Y además compran constante y regularmente una gran cantidad de ganado... que rápidamente enferma lleno de llagas similares a incisiones, y acaba muriendo finalmente. Y de hecho, abuelo y madre también poseen esas extrañas llagas. Un día desaparece Lavinia, y al poco tiempo, el abuelo muere, dejando solo a Wilbur a los 15 años de edad (para entonces éste ya mide más de 2,40 metros de estatura). Entonces se revela el plan de Wilbur: pues éste acude a la Universidad de Miskatonic, en Arkham, a reclamar una de las pocas copias del terrible libro Necronomicón que se conservan, con intención de realizar un ritual mágico, de alguna forma conectado al ser que tiene en su casa. El doctor Henry Armitage, a cargo de dicho libro, deduce las oscuras y terribles intenciones de Wilbur y se niega a dejarle llevar el libro, así que Wilbur decide hacer algo obvio: robarlo... (y hasta aquí puedo contar).

No sabría si definir esta historia como novela corta o como relato largo, pero la verdad es que tampoco me importa. Se trata de un relato magistral de Lovecraft, capaz de concentrar una gran dosis de terror en unas pocas páginas, y mezclando la ciencia ficción, el gore y el terror psicológico a partes iguales. Y sobre todo, dejando cosas sin ver. Ya que aquello que más se teme es aquello que no se conoce...

En fin, una lectura recomendable (sobre todo para la época tan oscura que se supone que se avecina... ¡con un par de Primigenios arreglaríamos muchos problemas del mundo, o por lo menos, el mundo dejaría de exisitir con sus problemas! xD)

Besotes